MAGISTRSL.
William Shakespeare
El Mercader De Venecia
Ciertamente la conciencia me hará abandonar la casa de mi amo.El demonio me toca en el codo y me tienta diciéndome:"¡Gobbo,Launcelot Gobbo,buen Lancelot!" ,o "¡Buen Gobbo",o "Buen Lancelot Gobbo,servíos de vuestras piernas,dejad el campo,poneos en franquía!". Mi conciencia me dice:"No,ten cuidado,honrado Launcelot;ten cuidado honrado Gobbo" o,como he dicho anteriormente ," Honrado Launcelot Gobbo;no te escapes,desprecia la idea de poner pies en polvorosa".Pero el intrépido demonio me ordena liar el petate: "¡Vía!", dice el demonio."¡Largo!", dice el demonio."En nombre del cielo,toma una resolución enérgica y parte" dice el demonio.A su vez,mi conciencia,colgándose del cuello de mi corazón,me dice estas prudentísimas palabras:" Mi honesto amigo Launcelot,tu que eres el hijo de un hombre honrado..."-valdría mejor decir el hijo de una mujer honrada,porque,para decir verdad,mi padre tuvo cierto resabio,cierta inclinación,cierto gusto especial-,mi conciencia me dicta,pues:"¡Launcelot,no te muevas!" "¡Muévete!",dice el demonio."¡No te muevas!",dice mi conciencia."Conciencia,le digo,no me aconsejas mal;demonio,le contesto,me aconsejas bien." Si me dejo gobernar por mi conciencia,me quedaré con mi amo,que es una especie de diablo; si me escapo de la casa de mi amo,tomaré por amo al demonio,quien,salvando vuestros respetos, es satanás mismo.Ciertamente mi amo es una encarnación del propio diablo;y,en conciencia, mi conciencia es una especie de conciencia sin piedad,por aconsejarme que me quede con mi amo.Es el demonio quien me dá el consejo más amistoso;me escaparé,demonio,mis piernas están a tus órdenes;me escaparé.












04.03.08 @ 17:08